El camino del diferente
En el mundo en el que vivimos, hay algo que se castiga más que ninguna falta: ser diferente, nadar río arriba, elegir el camino con baches.
El mundo es un lugar en el que las personas se asemejan más a un rebaño de lanudas ovejas que a un grupo de seres racionales, en el que los medios de comunicación nos agrupan y nos polarizan, nos conducen como a autómatas, un sitio en el que atreverse a pensar, a reflexionar, a cuestionarse lo establecido, aterroriza por el temor a ser marginado, condenado al ostracismo social.
En este mundo de tendencias de masas, es esperanzador y bonito ver que quedan formas diferentes de caminar, formas distintas de ver la realidad. Apple se ha caracterizado siempre por ir contrasistema, luchando contra ese monopolio omnidestructivo que simbolizan Microsoft y sus lamentables sistemas operativos, Windows.
Antes de nada resolveré todas las dudas posibles: soy un cliente y seguidor fiel, y satisfecho, de la empresa de la manzanita. Pero trato de ser lo más imparcial posible, porque ni el señor Jobs ni el señor Gates me pagan para que les haga la pelota, y no me caso con nadie.
La empresa fundada por Steve Jobs siempre contempló la informática como algo más que ordenadores, y los ordenadores como algo más que meras cajas llenas de códigos y electrónica. Apple aportó la belleza, el diseño, la estética y el gusto por el consumidor. Aportó el calor donde solo había hielo en forma de ventanitas.
En Apple no les importó que Microsoft se llevará nueve trozos del pastel, mientras pudieran llevarse uno, pero diferente. No les importó que Bill Gates y sus socios se hicieran los hombres más ricos del planeta, porque el fin no justificaba los medios.
Es cierto que tienen mucho que mejorar, como su elevado precio (posiblemente debido a una demanda menor que empuja a una producción más pequeña, y a una calidad mayor de los productos), o esas protestas de ciertos grupos ecologistas contra los materiales que emplean. Hay cosas que pulir, no cabe duda, pero el mundo no sería, a día de hoy, lo mismo sin los iPod, los iPhone, los Macbook, y otra serie de maravillas tecnológicas nacidas de la casa de la manzana.
Y he venido a soltar todo este rollo porque he visto hoy, gracias a una amiga, el anuncio que Apple hizo en 1984 (cuando la publicidad era muy diferente a lo que es hoy en día) para promocionarse, para darse a conocer. Hace 24 años no se sabía de iPhones, de iPods, de Macbooks ni de nada parecido, pero ya tenían la filosofía bien definida: piensa diferente, aunque te haga ganar menos dinero. Sé diferente, y quizás hagas algo que merezca la pena. ¿Qué pensáis?
10 Octubre 2008 a 4:10 pm
Qué mona la manzanita
A mí me suena haber visto ese anuncio… ¿volvieron a ponerlo o algo?
Una vez me dijiste que querer cambiar el mundo era de cínicos… ¿ahora qué piensas?
12 Octubre 2008 a 7:56 pm
No sé si volvieron a ponerlo, quizá lo has visto en algún zapping o algún recopilatorio, es un spot bastante bueno.
¿Yo he dicho que querer cambiar el mundo era de cínicos? Mira que me extraña… lo que creo es que la mayoría de los que dicen que quieren cambiar el mundo, luego no hacen nada por hacerlo.
Eso es de cínicos.
13 Octubre 2008 a 1:04 am
Nunca había percibido a “Apple” desde ese punto de vista, la verdad es que hay que pensar diferente para no convertirnos, o más bien para no seguir siendo la masa que somos hoy en día. Si querías vender el producto lo conseguiste “futuro publicista”…
… muy buena reflexión…
13 Octubre 2008 a 11:06 pm
No… dijiste lo que puse (en realidad me llamaste cínica a mí, por eso lo recuerdo tan bien xD). Pero por entonces eras… ¿cómo te definías? joven e inexperto. Me parece bien que evoluciones …
Sí, en eso Laura tiene razón, buen publicista, ahora me cae bien la manzanita (antes me era un pco indiferente la verdad) xD.
14 Octubre 2008 a 11:06 pm
@ Lau23:
Si piensas diferente, y actuas como piensas, cambiarás algo importante.
@ Aydsu:
Si tu lo dices… yo no lo recuerdo. En cualquier caso esta es mi convicción actual.
@ Lau23 & Aydsu:
A todos tiene que caernos guay la manzanita. Es el “bien”… jajajajaja