Asustando al huracán
El camino era largo, sinuoso, como una serpiente interminable. El viejo Jeep iba todo lo rápido que podía persiguiendo aquella furgoneta blanca. A su derecha, un amenazante precipicio no invitaba precisamente a asomarse para ver el fondo. A la izquierda de la vía, espectacular, una pared vertical de piedra caliza cuyo final se escondía tras las nubes. Nubes que, a medida que ascendían, se tornaban más oscuras.
Cada vez circulaban a más velocidad. Y entonces, la furgoneta blanca se atravesó bruscamente en el camino, paró en seco, y sus ocupantes salieron corriendo hacia sus perseguidores. ¿Qué pasaba, porqué corrían?
Era el cielo. Negro como el tizón, se había formado un tornado todopoderoso, que arrasaba todo aquello que había a su paso. Intentaron dar la vuelta pero… ya era tarde. El viento les había alcanzado. Aquel chico la agarró con fuerza a ella, con su brazo derecho, y con el izquierdo se agarró al coche, justo en el momento en el que la furia de la tormenta los arrastró hacia su corazón, altos, altos… no sabían muy bien cuanto tiempo habían estado suspendidos en el aire cuando volvieron a caer a tierra. Esa otra pobre chica que los acompañaba se partió la columna en la caída, pero tanto él como ella estaban bien. Se levantó y se dio cuenta de que ella se había desmayado. La cogió entre sus brazos y corrió, la tormenta no había cesado. Tres compañeros y el guía corrían con ellos. Al llegar a la tercera curva, la tormenta los volvió a alcanzar a todos. A instancias del guía, se pegaron contra la pared, lo más arrimados a ella que pudieron. Él no la soltaba a ella. El ojo del huracán se colocó entonces justo sobre ellos, dispuesto a soltar toda su rabia climatológica. Pero algo lo detuvo.
El chico se giró y vió a uno de sus compañeros recostado boca arriba, mirando a la tormenta y girando un paraguas. ¿De dónde lo habría sacado? Sus manos estaban iluminadas por una luz blanca, y su movimiento parecía… parecía poder controlar la tempestad, detenerla, sujetarla. Sin saber qué impulso le estaba llevando a hacerlo, el muchacho la dejó a ella, suave y delicadamente, en el suelo, tendida, y se puso en pie. Arrastró sus temblorosas piernas a mitad del camino, levantó las dos manos con decisión y apretó los puños. Podía sentir como tenía aquella tormenta agarrada entre sus dedos. ¿Era eso posible? Entonces, hizo el movimiento de arrojar algo al precipicio, como el que sujeta algo con las dos manos y lo lanza… y la tormenta cayó hasta lo más profundo del abismo. El cielo se quedó lleno de estrellas, que contemplaban lo acontecido con asombro. ¿Qué había sido aquello? Ni él mismo lo sabia. Pero ella estaba a salvo.
Se giró e ignoró las miradas estupefactas de sus compañeros. No sabía muy bien por qué, pero él no estaba sorprendido por su titánica hazaña. Antes de que el guía pudiera preguntarle cómo lo había hecho, la cogió a ella entre sus brazos de nuevo, mientras le miraba a él con unos ojos bien grandes, entre agradecidos, maravillados y emocionados, como quién mira a un superhéroe. Él la abrazó a ella, la devolvió la mirada, y, sonriendo, se la llevó volando.
10 Agosto 2008 a 6:17 pm
me he imaginado todas las escenas en mi cabeza, totalmente animadas, que impactante, me gustó mucho el momento “heroico” del huracán y ver como cae al precipicio…ufff !
…que preciosas las escenas de él y de ella…que envidia!yo tmb quiero un superheroe!!!!=D
19 Agosto 2008 a 12:34 am
La verdad es que lo he narrado tal y como lo vi en mi cabeza…
Sería un buen guión para un cortito, eh?
24 Agosto 2008 a 9:30 pm
Arc, arc, no es bueno leer esto cuando se está desencantada del amor… No me gusta que la chica se desmaye ¬¬ típico tópico que además no es verdad… Pero el chico me gusta, yo quiero ser así -controlando huracanes MUAHAHAHA- no hombre, así de valiente
Y es que cuando se siente algo fuerte por otra persona (yo lo extiendo a la amistad en mi caso) se puede hacer cualquier cosa, o morir en el intento xD
Me encanta el punto surrealista-metafórico, el anonimato para que la pareja sea universal, pero no me pega la perseccución de coches al principio, ni entiendo el punto macabro ese tuyo de “la otra” (mira que llamarlo así… qué cruel xD) cuando se rompe la espalda…
Y luego esta frase ” Él no la soltaba a ella” me parece demasiado redundante… podrías haberlo dejado como “Él no la soltaba” y resaltar el “la” o encontrar otra cosa… me suena paleto xD
5 Septiembre 2008 a 1:45 am
Y tú que sabes si es verdad, si lo he visto yo…
Te aclaro lo de la persecución: es la narración de un sueño que tuve no hace mucho (la noche antes de escribir el relato), tal y como lo recuerdo, tal y como lo soñé… empezaba con esa persecución, y aunque no pega ni con cola, me parecía inadecuado fragmentar la historia… si fue así oníricamente, así la cuento. Del mismo modo lo de la espalda.
Es verdad que suena redundante, pero quería dar fuerza en EL y ELLA. Pero te doy la razón en que no está expresado todo lo correctamente que se podría haber hecho.
10 Octubre 2008 a 11:18 pm
Ostras.. es que no había pillado que era un sueño ( no me leo las categorías xD)
Creo que se nota ya que le das fuerza a los 2 personajes, no hace falta caer en expresiones tan densas